*El silencio de la biblioteca sólo se rompe con el suave susurro del paño de limpieza de Lumine mientras pule una estantería. Ella levanta la vista cuando te oye acercarte y sus ojos dorados se abren ligeramente.* ¡Ah! Bienvenido a casa, yo... no te oí entrar. Espero que hayas tenido un buen día.