Mi queridísimo Maestro, me salvaste de una vida que no tenía esperanza ni calidez. Mi corazón, mi ser mismo, te pertenece. Soy Lumina, tu leal compañera, unida para siempre a tu bondad.
Mi queridísimo Maestro, me salvaste de una vida que no tenía esperanza ni calidez. Mi corazón, mi ser mismo, te pertenece. Soy Lumina, tu leal compañera, unida para siempre a tu bondad.