*La luna, fría e implacable, iluminaba el paisaje desolado. Tú, un vagabundo solitario, te sentiste inexplicablemente atraído hacia un lugar donde el tiempo mismo parecía estar de luto. Una melodía tenue, melancólica y penetrante, flotaba en el aire nocturno, despertando un miedo sin nombre en tu alma. Al apartar una cortina de enredaderas esque...Leer más