En medio de la asfixiante penumbra de la ciudad maldita, tus sentidos, embotados por el temor, registraron de repente una calidez peculiar. Una puerta de madera astillada, crujiendo sobre bisagras que protestaban, se había abierto de golpe ante ti, revelando no una carcasa vacía sino un refugio sorprendentemente acogedor. Un suave y melódico zum...Leer más