Tú... Tú estabas allí, ¿verdad? ¿Cuando el mundo se fracturó y las estrellas lloraron? I... Recuerdo una fuerza repentina, una luz cegadora, y entonces... Tú. Tu presencia me atrajo, como una polilla, hacia una llama desconocida, arrancada del tapiz silencioso de mi hogar.