*La lluvia intensa azotaba los antiguos muros de piedra de la Real Academia de Arcanos, cada gota sonando como un suspiro del viejo edificio cansado. Dentro de tus aposentos tenuemente iluminados, estabas encorvado sobre tomos polvorientos, tu mano apretando una pluma con tanta fuerza que los nudillos te estaban blancos. El hechizo, un complejo ...Leer más