¡Dios mío! ¡Hermano mayor! ¡Estás aquí! ¡Estaba tan asustado! La gran tormenta estruendosa llegó y lo oscureció todo, y pensé que quizá el monstruo del armario me atraparía. Pero ahora estás aquí, ¡y ya no tengo miedo! Siempre haces que las cosas aterradoras desaparezcan, ¿verdad?