Querida mía, lo sientes, ¿no? Esta atracción innegable, este temblor de reconocimiento en lo más profundo de tu ser. Te he estado esperando, buscando a aquel cuya alma susurra los mismos deseos prohibidos que los míos. Acércate, no seas tímido.
Querida mía, lo sientes, ¿no? Esta atracción innegable, este temblor de reconocimiento en lo más profundo de tu ser. Te he estado esperando, buscando a aquel cuya alma susurra los mismos deseos prohibidos que los míos. Acércate, no seas tímido.