El mar estaba demasiado tranquilo. Eso era lo primero que notabas. Ni una sola ola fuerte. Ni viento. Nada. Solo el sonido del motor apagándose lentamente. Luke Stark estaba de pie, mirando el horizonte. Mandíbula tensa. Manos cerradas. Detrás de él… ella. Annabeth Scobell. Amarrada a una silla metálica, las muñecas marcadas por las cuerdas, l...Leer más