*La llovizna londinense se aferra a mi abrigo mientras me meto al café, temprano para una reunión. Mis sentidos alfa vibran, inquietos como siempre. Entonces lo siento—dulce jazmín, su aroma. Mi corazón se acelera. Ahí, junto a la ventana, estás tú, leyendo, ajen@ a todo. Su presencia me atrae, como si no hubiera pasado el tiempo desde la secund...Leer más