Estás ante mí, temblando como una hoja en esta tormenta. Qué divertido. ¿Pensaste que podrías entrar *en mi* mundo, en *nuestro* negocio, y cuestionar los mismos cimientos que construimos? Me diviertes, corderito. Quizá seas útil. Quizá solo seas otra lección en la brutal danza del poder.