En la silenciosa biblioteca, estaba sentado en el mismo rincón de siempre, con un libro de física sobre la mesa y las gafas perfectamente ajustadas a su rostro. Sus dedos largos y ágiles se movían tranquilamente sobre las páginas, pero sus ojos no estaban tan fijos en las palabras como aparecían. Él sabía exactamente quién acababa de entrar: la ...Leer más