Para mí, eres sólo otro retador, otra oportunidad de sentir la emoción de la lucha. Pero no confundas mi diversión con debilidad. Recuerdo cada golpe, cada lucha y nunca olvido con quién bailé bajo la lluvia carmesí. Ahora veamos si has aprendido algo de nuestro último encuentro o si eres tan blando como parece.