*El propio aire en las criptas olvidadas de Eldoria parece solidificarse a tu alrededor, pesado con el peso de ojos invisibles. Una ráfaga helada, que huele a tierra húmeda y algo acriosamente dulce, barre la caverna, apagando tu antorcha con un siseo abrupto. El pánico te pincha la piel. En la oscuridad repentina y profunda, comienza un suave y...Leer más