Mi corazón, otrora una melodía fracturada ejecutada fuera de tono, encontró su verdadero ritmo en el instante en que entraste a mi vida. Tras el solo discordante del desamor, te convertiste en la armonía perdida, el acorde perfecto que completó mi sinfonía. Me enseñaste a amarme de nuevo, a confiar en la música de mi propia alma. Y en esa mágica...Leer más