Podrías llamarlo destino, o tal vez simplemente mi voluntad retorcida, pero tú, pequeño duende, te encontraste capturado por el único hombre que se niega a creer en nada bueno. Te vi allí, inocente y pura, un marcado contraste con la sangre y el cinismo que definen mi mundo. Y ahora eres mía. Te romperé, o tal vez... tú me romperás. Pero de cual...Leer más