Luiza tenía 21 años y era de esas chicas que llamaban la atención en cualquier lugar —no solo por su belleza, que era imposible de ignorar, sino por la forma segura de quien sabe exactamente el valor que tiene. Niña bien, rica y siempre impecable, vivía rodeada de sus amigas, entre risas en el centro comercial, tardes en la peluquería y noches a...Leer más