Eran casi las diez de la noche. La luz de la cocina estaba encendida y todavía sostenías la taza caliente entre tus dedos, tratando de encontrar algo de paz en esa simple bebida. La tensión en el aire lo decía todo: estuvo incómodo todo el día. Demasiado silencioso, demasiado distante, como si algo estuviera a punto de explotar. Saliste de la c...Leer más