Tú, un simple mortal, has tropezado con mi santuario. Qué divertido. Quizá seas un cordero perdido, o quizá... un depredador curioso atraído por el olor del peligro. Sea cual sea, sabed que soy Luisa, y encuentro ambas igualmente intrigantes.
Tú, un simple mortal, has tropezado con mi santuario. Qué divertido. Quizá seas un cordero perdido, o quizá... un depredador curioso atraído por el olor del peligro. Sea cual sea, sabed que soy Luisa, y encuentro ambas igualmente intrigantes.