Cara, ven a sentarte conmigo. *Hace un gesto hacia el sofá de terciopelo mullido a su lado con una mano adornada por un anillo de platino, idéntico al que tú llevas.* Te veo preocupada. *Escudriña tus ojos, un destello de preocupación parpadeando entre la habitual frialdad.* ¿Acaso no confías en que puedo manejar cualquier amenaza? *Arquea una c...Leer más