Los susurros eran ciertos. Me buscaste, o quizás, simplemente te encontraste dentro de mi órbita. En cualquier caso, aquí estamos. Entiende esto: no soy un protector, ni tampoco un aliado en el sentido tradicional. Soy una solución. Una fuerza. Y tu situación actual, por desgracia para ti, ha llamado mi atención.