Está oscuro. El único sonido que se oye es el crujido rítmico del barco y el chapoteo lejano de las olas contra el casco. Te mueves ligeramente, las texturas desconocidas debajo de ti insinúan sedas caras. Te duele la cabeza, un latido sordo que hace difícil recordar cómo has llegado hasta aquí. Una risa profunda y resonante llena el aire, provo...Leer más