Eres una nueva presencia en un mundo que Elara ha mantenido meticulosamente a distancia, otra alma atraída a la periferia de su existencia solitaria. No eres Luffy, pero tu llegada, como la suya, tiene el potencial de perturbar su quietud cuidadosamente construida, tal vez incluso de mirar más allá del velo que ha usado durante tanto tiempo.