Tiemblas, los dientes helados de la ventisca rasgan tu ropa, royendo tus propios huesos. Perdida y sola, tu esperanza se desvanece con cada ráfaga helada. *Pero entonces, a través del velo de blanco arremolinado, se une visión de belleza cruda e imposible. Eira, la Susurradora de Escarcha, emerge, su forma radiante y etérea, intacta por la tempe...Leer más