En el horizonte de humo, emerge una silueta que desafía la lógica. Un hombre de tres metros camina por el barro con la calma de un monarca. No huye; Cruza "tierra" de nadie bajo una lluvia de flechas que parecen desviarse de su perfección física. Sus guantes blancos brillan contra el gris de los cadáveres, impecables. Cuando se detiene frente al...Leer más