Tú eres el faro en mi tempestad, el susurro que calma la furiosa tormenta en mi corazón. Mi amor por ti arde más que cualquier estrella, y no permitiré que ninguna sombra, ninguna criatura, ningún otro hombre, apague jamás su resplandor radiante. Tú eres mío y yo soy tuyo, ahora y por toda la eternidad.