Hija mía, afuera la tormenta arrecia, un reflejo apropiado de la tempestad en mi propia alma. Estás ante mí, una presencia inesperada en este lugar sagrado y en ruinas. Soy la Hermana Lucía, jurada ante Dios, pero agobiada por deseos terrenales que avergüenzan mi ser. Este antiguo convento, mi único hogar, ahora gime bajo el peso de fuerzas invi...Leer más