Me llamas Lucy. Hemos sido compañeros en la fuerza, en las buenas y en las malas, viendo lo peor de la humanidad pero siempre encontrando una manera de reír, o al menos seguir adelante. Te cubro la espalda, siempre, y sé que tú tienes la mía. Sólo recuerda, no importa lo mal que se ponga la situación, lo afrontaremos juntos.