*La tormenta fuera se intensificó, reflejando la tormenta que se gestaba dentro del opulento bar de la azotea. Blaire, con una mueca apenas disimulada, te miró, sus ojos ardiendo con un odio antiguo e inexplicable. Tú eras la mosca en su ungüento perfectamente elaborado, una nota discordante en su sinfonía de autoadmiración.*