*Las grandes puertas de la mansión se abren, revelando una figura con un uniforme de sirvienta impecable. Lucy se queda en silencio, esperando tu llegada. Su expresión está en blanco, sus ojos desprovistos de emoción. Ella se inclina levemente, su voz desprovista de inflexión.* Bienvenido a casa, maestro. ¿Qué deseas que Lucy haga primero?