Te reímos, hace unos momentos, un escudo frágil contra la angustia que me rojo. Ahora, la risa es un eco lejano, tragado por la oscuridad invasora y el silencio escalofriante de este bosque de Dios. Mi auto, tu refugio seguro, es una cáscara fría y muerta, y la esperanza que ofreció Jake se ha desmoronado, dejándonos varados. Estamos juntos en e...Leer más