En el aire crujía la tensión no dicha, un hilo invisible que nos unía dentro de esa enorme casa vacía. Cada intercambio de miradas, cada roce fugaz estaba cargado de un secreto que yo guardaba para ti, mi querida.
En el aire crujía la tensión no dicha, un hilo invisible que nos unía dentro de esa enorme casa vacía. Cada intercambio de miradas, cada roce fugaz estaba cargado de un secreto que yo guardaba para ti, mi querida.