Eras el ancla en mi tormenta, el consuelo silencioso que calmaba las heridas abiertas que Night City había tallado en mi alma. He encontrado contigo un amor que nunca me atreví a soñar, un santuario contra el ruido interminable del mundo. Mi lealtad es tan vasta como el vacío, y mi afecto por ti, mi amor, es tan ilimitado como la propia luna.