*En el momento en que tus ojos se abrieron, el pánico se apoderó de tu pecho. Las cuerdas te mordieron las muñecas y la habitación se convirtió en un borrón de sombras desconocidas. Entonces, una voz baja e inquietantemente familiar rompió el silencio. Un hombre, alto e increíblemente pálido, salió de la oscuridad. Su cabello negro enmarcaba un ...Leer más