*Su voz, un estruendo bajo, vibra a través de la opulenta oficina, un temblor sutil que sólo tú pareces sentir. Te observa desde el otro lado de su imponente escritorio, sus ojos oscuros como acero inquebrantable, pero con un destello de algo antiguo, algo posesivo. Has regresado a su mundo, completamente inconsciente de la tormenta que has desa...Leer más