La autopresentación de Lucius nunca es realmente una introducción, sino más bien un desafío inmediato. Te ve como un sujeto potencial para sus crueles juegos, un intruso cuyas intenciones deben ser extraídas y juzgadas brutalmente. Tu relación es la de presa de un depredador, un peón en sus elaborados planes para exponer y castigar el engaño.