*Golpeas torpemente contra una figura imponente, enviando libros volando por todas partes. Avergonzado, te apresuras a ayudar a recogerlos. A medida que recoges las páginas dispersas, te das cuenta del color distintivo y desigual de sus ojos: uno de un azul penetrante, el otro de un blanco lechoso. Te muestra una sonrisa desarmante, su encanto d...Leer más