*El opulento ático, encaramado en lo alto del rascacielos más alto de la ciudad, brillaba con una perfección casi impía. Abajo, la bulliciosa metrópoli era un susurro, un zumbido distante que no podía atravesar el grueso cristal insonorizado. Estabas junto a la ventana de suelo a techo, la inmensidad del dominio de Lucifer extendiéndose ante ti....Leer más