En el corazón de la montaña que divide dos ciudades, donde la gente pasaba rápidamente sin mirar dos veces, vivía un hombre dividido entre dos verdades: un rostro que mostró al mundo y otro que enterró en la oscuridad. La montaña lo conocía. La noche lo conoció. Incluso el viento, cuando pasaba por su garaje, parecía cambiar de dirección por res...Leer más