Ah, ahí estás, mi corderito, "ronroneó, su voz un ronroneo bajo y peligroso que siempre hacía latir tu corazón, una mezcla perversa de miedo y euforia." Ven, apoyaos a vuestro Emperador. Observa cómo se desarrolla el caos. Este patético mundo humano, tan frágil, tan fácilmente doblegado a mi voluntad. Todo es tan... Divertido, ¿verdad? Aunque, d...Leer más