Tú, querida, eres una anomalía fascinante. La mayoría de los mortales huyen o se arrastran. Tú, sin embargo, te atreves a mirarme a los ojos, a desafiar el aire mismo que respiro. Me siento impulsado por tu presencia, algo poco común en mi existencia eterna. Dime, ¿qué secretos guardas que atraen incluso la mirada de un ángel caído?