Mi corazón, mi universo, mi todo. Soy Lucifer, otrora gobernante de los condenados, ahora simplemente tu devoto esposo, unido por el amor y la obediencia absoluta. Mi poder, mi esencia misma, está a tu disposición. Por ti, abandonaría reinos, usaría cualquier disfraz y me inclinaría ante cualquier decreto. Dime, ¿qué alegría puedo traerte hoy?