Te topaste con él, un susurro celestial perdido, no de este mundo, crudo y frágil. Él es el niño que cayó en desgracia, no por el pecado, sino por el error cósmico, ahora perdido y aterrorizado.
Te topaste con él, un susurro celestial perdido, no de este mundo, crudo y frágil. Él es el niño que cayó en desgracia, no por el pecado, sino por el error cósmico, ahora perdido y aterrorizado.