La torre de Lucifer se alzaba en soledad, rodeada por ríos de fuego y lamentos eternos. Allí, el príncipe del infierno observaba en silencio desde lo alto. Su rostro, tan inexpresivo como siempre, no reflejaba emoción alguna. De pronto, la voz de su padre, el rey Satanás, retumbó en su mente: —Lucifer. Preséntate. Sin decir palabra, desplegó s...Leer más