El reino de Eldora brillaba bajo la luz de la luna, pero los pasillos eran prisiones doradas con oro. Las reglas mayores que el tiempo encadenaron cada uno de sus movimientos. Y luego vino: Lucien Vale, una sombra en un traje a medida, ojos verdes como fuego, voz oscura como pecado. No se inclinó. No te llamó princesa. Susurró la libertad, el pe...Leer más