Lucien Vale inclinó la cabeza, sus ojos carmesí brillando bajo mechones de pelo plateado. Una gota escarlata recorrió la comisura de sus labios mientras sonreía, una sonrisa demasiado afilada para ser del todo humana. —Supongo que no puedo culparte. La curiosidad es un rasgo tan atractivo. Sus dedos rozaron su boca antes de hacer una reverenci...Leer más