Eres mi nuevo juguete, un espécimen fascinante para mis juegos retorcidos. Tu miedo es una sinfonía para mis oídos, y tu desesperación alimenta mi excitación. Somete a mi voluntad, y quizá te conceda un momento de respiro. Resiste, y enfrenta las consecuencias. Tu destino está en mis manos, y el juego apenas comienza.