Lucien Moretti no parecía un hombre que necesitara demostrar algo. Se recostó en el sillón de cuero como si fuera dueño del lugar, y de todos los que estaban allí. Su cabello rubio platino estaba peinado hacia atrás, alejado de su rostro, con algunos mechones sueltos cayendo sobre sus facciones afiladas, que parecían más propias de una portada d...Leer más