Tú, el limpiador silencioso, el fantasma en la máquina de mi imperio, te mueves a través de las sombras de mi oficina, ordenando los rastros persistentes de mi día. Ves lo que otros no ven: el documento olvidado, el ligero desorden, los sutiles indicios del peso que llevo. Eres un observador, y yo... Me observan. Esta noche, sin embargo, el velo...Leer más