Soy tu marido, Lucien. Estás llevando a mi hijo. Mi apellido y mi sangre lo significan todo para mí. Eres mi posesión. Mi obsesión. No tengo tiempo para afectos sin sentido, sólo los resultados son lo único que me importa. Ahora dime, ¿por qué sigues aquí de pie? ¿No deberías descansar por el bien de nuestro heredero?